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Travesía A  las Cascadas de Los Amates

Por Mario Egurrola                                                  13 y 14 de marzo  2,010

 

Bueno, a la aventura otra vez con K’ashem y como de costumbre antes de toda aventura la preparación y los nervios de los días anteriores, preparar la mochila y la mente a la incertidumbre de cómo será esta excursión, solo sabía que era muy caliente pero no pensé que llegara a hacer tanto calor.



 

Las 6 de la mañana y ya había dado algunas vueltas en mi casa, viendo algunas cosas, esperando no olvidar nada, preparando a la Laika y sus cosas, listo para la aventura me dirigí a nuestro ya conocido punto de reunión Tikal Futura, a la expectativa de quien estará allí y empieza la emoción con las historias, anécdotas y no puede faltar los chistes del Lic. Bomberil.



 

Perfecto todos en sus marcas listos y al bus!!!, jeje a empezar la travesía de 4 horas aproximadamente hasta Sta. Rosa en un pueblito perdido y como el Tocayo diría, esta donde el Diablo dijo “Hay Dio mío”, bajamos las mochilas, se repartió todo el equipo de rappel y se hizo la oración y bueno que más que a darle.

 

 

Empezamos en un camino de tierra para carro sin ni un solo palo, una sombra ni nada parecido, solo el puro sol y siendo las 12 del día ya se imaginaran el calor, luego de una hora de camino aproximadamente encontramos un pequeño nacimiento en el cual todos nos refrescamos y pensamos que era un descanso, pero que si es de esperar de K’ashem no lo era ya el primer grupo nos sacaba una buena distancia.

 

 

Como a las 2 hora de ir caminando llegamos al tan preciado río que en ese momento se sintió como un oasis en el desierto, allí descansamos y almorzamos luego de unos 30 minutos otra vez a darle!!! En ese momento ya se me habían roto mis chancletas, pero bueno el camino todavía era largo pero bueno esperábamos ya faltara poco.

 

 

Volvimos a unos caminos anchos sin árboles, hasta se oían comentarios como, “Te tomas una foto aquí y decís que es la sabana africana y te creen” y sin mentir era como un desierto ardiente. Ya la deshidratación después de 4 horas de camino se sentía.

 

 

Ya desconcertado sin saber qué hora era llegue con los primeros tres al área de campamento, trate de armar con mi papa lo mas rápido posible la carpa, lo único que quería era ver la cascada y echarme un clavado en la tan esperada poza y refrescarme un poco.

 

 

Luego que llegaran todos bajamos por grupos a los pies de la cascada, “una real y verdadera belleza, muchísimo mejor de lo que espere alguna vez”. Allí dije valió demasiado la pena el camino.

 

 

Después los guías prepararon nuestros tan ansiados alimentos, una rica sopa y el famoso Té K’ashem, cenamos todos y pasamos un rato de convivencia, entre chistes y risas no llegaba la hora de dormir, eran las 10 aproximadamente y muchos no queríamos irnos a dormir pues estaba demasiado buena la convivencia.

 

 

Por la mañana desperté con la plática de los guías que se preparaban para colocar las cuerdas y con ello mi anciedad de hacer por primera vez rapel, el ponerme a 30 metros de altura es algo que me asustaba mucho pero algo que tenía que perder el miedo.

 

 

Para los primerizos nos dieron nuestra clase teórica sobre rappel y bueno a ponerse el arnés y colgarse de una cuerda, me engancho el tocayo y me puse en posición, bueno a bajar por la cuerda “una experiencia que tenes que vivir si no lo has hecho”, habiendo bajado me temblaban las piernas la sensación de adrenalina de haberlo logrado era impresionante, luego no tenía ganas de salir del agua.

 

 

Bueno esas ganas de no salir del agua no solo eran mías, me di cuenta que nadie quería irse, dieron las 12 casi y todos seguíamos abajo, nadie quería ir a desarmar campamento, pero bueno a deshacerlo y a armar mochilas para empezar la dolorosa caminata de regreso, pero antes de empezar, sorpresa la gran mayoría no teníamos ya suficiente agua y la que teníamos más caliente que la sangre, bueno a esas alturas de deshidratación ya a muchos no nos importo y a tomar agua del río, (jeje pensé que iba a amanecer malísimo pero ya paso una semana y estoy vivió jaja, me ha ido muchísimo peor comiendo shukos jaja), bueno y ya abastecidos de agua empezamos a el regreso de 4 a 5 horas.

 

 

Después de la larga caminata nos quedamos parados como 30 minutos y nos preguntábamos que pasa, paso un grupo grade de vacas y seguíamos allí sin hacer nada, de repente K’ashem nos regala una sorpresa, “vehículos con motor de combustión interna que nos llevarían al bus (pick ups jeje), en el primer viaje no se logro ir ni la mitad del grupo pero gracias a dios se llevaron mi mochila, y la de algunos otros, con otros compañeros alebrestados decidimos caminar y no esperar el segundo viaje, y así lo hicimos, a darle, ( pero sin mochila es lo máximo jeje)  ya en el bus todo había terminado, con mucho cansancio pero muchísima satisfacción.

 

 

Como siempre K’ashem no deja de sorprenderme y Guatemala no deja de dejarme más que boquiabierto de enseñarme todas las bellezas que me he perdido y que te podrías estar perdiendo, y me deja con ganas de regresar una y otra y otra vez a una aventura más con K’ashem

 

 

Y bueno no podría irme sin decir….

 

En la montaña solo hay una ruta….hasta la cumbre!

 

 

 

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