Galería de Fotos

 

Catarata de La Rinconada

Por Arelis Gonzalez                                                       23 de mayo de 2,010

 

 

Y bien,  cuando uno piensa en que llegará el fin de semana en donde iremos a otro bello lugar  a tener una aventura más a la lista, nos preparamos sicológicamente desde un o varios días antes, preparamos la ropa y lo que llevaremos, aunque sea solo de un día como en esta ocasión.

 

Clásicos chapines que nos dicen “llegar a las 7am”, unos muy puntuales (mis respetos), otros 7:15am, 7:30am, y hay quienes con lujo llegaron a las 8am, pero bueno, los perdonamos  chicos de las bicis porque ha de ser más cansadito llegar en bicicleta.

 

 

Esta vez sin paradas técnicas por ser un lugar cerca de la Antigua Guatemala en Sacatepequez, ya casi al llegar al lugar de destino a que se bajen los de la bicis porque empezaría la ruta para ellos, upppsss llanta pinchada y sin inflador, menos gasolinera cerca que infle la llanta.  Bueno entonces sin hacer la ruta en bicicleta, y a seguir con el camino en el bus.    Gracias a Dios en bus era pequeño, parecía que cada vez el camino iba haciéndose mas angosto,  hasta que llegamos a un charcón en donde ya no pasaría, y como buenos montañistas a bajarnos y caminar que no era tan lejos nuestro destino.

 

 

Yo por muy precavida llevaba como dos litros de agua, pensando que seria una caminata muy larga, por suerte creo que llegamos en quince minutos uffffffff, y yo solo una botella me gaste,   Ahhh que delicia, respirar aire más puro que se puede encontrar sino es en la naturaleza,  caminar por una vereda  y saltando entre pequeños ríos,  mientras nos íbamos adentrando cada vez más, subiendo y bajando.   Ahí estaba, a tan pocos minutos del pueblo, la cascada La Rinconada, (y vaya que no estaba en un rincón), solo los valientes se atrevían a meterse a bañar porque estaba fría fría.   Al pasar por un puente ya todos empezamos a alistarnos pues, llego la hora!!!  A colocarse el arnés, casco, lo que sea para subir y rappelear de una vez, algunos practicamos un rato con un arbolito que nos cedió un lugarcito donde poner una cuerda (por aquello que nos hayamos olvidado) en lo que nuestros súper guías colocaban el equipo en la cascada.

 

 

Bueno pues, ya estamos listos dijimos, ya ahí íbamos a subir el peñón que nos llevaría a la cascada,  un clima tan espectacular, los corazones palpitando por la subida y luego por pensar en como bajaríamos, cada uno al tocar el río sentía la helada agua,  y a como nos íbamos animando a perder el miedo cada quien decía “Yo voy”.   Hubo quien por estar muy cerca cayo al agua, que golpe, pero que pilas porque no soltó la cámara que llevaba de la mano (muchis con cuidado) jaja.   Bueno cada quien tenia su tiempo de preparación, su tiempo de meterse al agua, nadie quería, pero era inevitable, ya que la piedra estaba muy resbaladiza, a lo cual yo dije “aquí me salvo” porque era la única en llevar los calcetines viejos que pidieron para no caer, aunque parecía pitufina pero ahí iba.   Arriba se miraba de todo, mujeres  atrevidas y hombres precavidos, unos más rápido, otros más lento, unos bajando con cada golpetazo, otros muy pilas todos experimentados (que de ellos vamos aprendiendo poco a poco).  Unos que dijeron solo una vez y ya no quisieron, y otros que nos dijimos “ahora es cuando voy a repetir”.  Nos consolaba nuestro querido Edgar abajo guiándonos “para la derecha”, “No, para la izquierda”, “métete a la cascada”, “Agáchate más”, y nosotros “ahhh”, porque con la adrenalina y el ruido de la cascada no oíamos muy bien.    Otros nos dimos el lujo de posar a las cámaras y sacar una medio risa mientras colgábamos de la cuerda.

 

 

Llego la hora de  sustentar el hambre que ya nos había empezado, cada quien saco su panito, su atún, quienes hasta chorizito y todo eso, después de un pequeño descanso a seguir con la ultima ronda de rappel, “quienes van , gritaron los guías”, a lo que muy pocos decidimos darnos el ultimo colaso, jajaja,    Ya el frío se había apoderado de nuestro cuerpos terrenales, pero ahí íbamos porque esto no es todos lo días!!!! Ya arriba no sabia si temblaba de frío o de miedo, pero la cosa es que ya arriba no había ya vuelta atrás y ahí voy!!! ya con cada bajada era más placentero, ya como que conocíamos el camino y por donde no ir.

 

 

Ya habiendo bajado todos con animo y emoción, a cambiarnos de ropa y preparar el equipo para la caminata de regreso, ya con algunas gotas de llovizna que nos avisaba que vendría una lluvia, y que sino nos apresurábamos,  empapada segura seria.    Al llegar donde dejamos el bus (no estaba), bueno… bueno, y ahora que? pues a caminar mijitos!!! una buena caminata no le cae mal a nadie, sobre todo a los que iban en carrito viendo como nosotros caminábamos jajaja , esta bien.   Y llegamos al pueblo en donde nos encontramos con nuestro transporte que nos llevaría a la Ciudad.    Pero ahora que venimos por aquí dijimos, aprovechemos y pasamos por unos atolitos de elote, tostadas, chuchitos, rellenitos  jeje, allí si, una parada técnica en San Lucas a comer alguito, y ya todos llenitos y listos, ahora si de regreso.

 

 

Con un buen tiempo para estar en casa temprano y darnos un buen baño y descansar de tanta emoción, esperemos no sea la última ida a tan linda Cascada, y hasta la próxima expedición con nuestros amigos de K’ashem.

 

Quieres vivir una aventura como esta?   comunicate con nosotros y la organizamos para tu grupo de colegio, universidad, iglesia, amigos, empresa, etc.  En la fecha que quieras!