VOLCAN SANTIAGUITO (2,500 MSNM) 13,14 y 15/11/2009
El Santiaguito es apenas un bebé que no cumple ni los 100 años. Todo empezó con las desastrosas erupciones del Volcán Santa María que cubrió de humo y ceniza a la ciudad de Quetzaltenango por varios días (esto fue en 1902). De acá surge el que talvez sea el complejo volcánico más enigmático y de difícil acceso de Guatemala: Santiaguito. Tiene una altura de unos 2,500 metros, la cual está en progresivo aumento. Como es de esperarse, Kashem no pierde oportunidad de invitar a los amantes del montañismo a visitar este espléndido domo, al menos una vez al año. Esta vez la cita se postergó por una semana debido a las inesperadas lluvias de noviembre, sin embargo logró convocar a un buen número de aventureros que abarrotaron el bus que salió de Tikal Futura a eso de las 10 de la noche del viernes.
Luego de pasar por varias personas en el camino, el antes alegre, ahora adormitado grupo, llega a la ciudad de Quetzaltenango a eso de las 3:30 AM. La ciudad se encontraba aún bastante animada, seguro por el concierto del “Trono de México” que se había presentado esa noche. Totalmente enérgica y hablando apresuradamente, aborda la última del grupo, una chica ya muy conocida en el medio que se unía al grupo procedente del departamento de El Quiché. Rápidamente llegamos al caserío Llanos del Pinal y frente a la tradicional tienda del lugar, se estaciona el bus y nos bajamos para preparar nuestras cosas. Se nos pide guardar silencio por respeto a la gente que a esa hora dormía. Aún así, el ruido de las mochilas y barullo de la gente se dejaron sentir.
Nos internamos un poco por el camino y cuando Roberto de León lo consideró oportuno, oramos y pedimos Dios su bendición para que nos iluminara la ruta. En mi interior, también le pedí permiso a la montaña para que nos permitiera adentrarnos en su mágico mundo. Eran las 4:15 AM y el cuerpo y la mente salían de su letargo nocturno para iniciar la fuerte actividad física que teníamos por delante.
Amanece. El cono del Santa María al lado izquierdo, y un maravilloso paisaje de nubes, a la derecha, nos dan la bienvenida.
7:00 AM y obtenemos el primer vistazo del Santiaguito, que nos saludó con una fuerte erupción. Cámaras fotográficas por todos lados, captando la escena. Roberto explica a grandes rasgos el recorrido que nos espera: los circos, la pared Guatemala... Desde ese ángulo todo se veía tan pequeñito y fácil.
Poco después, iniciamos nuestro primer descenso a través de la cicuta. Al inicio, plática y comentarios generales. Cuestionamientos sobre qué era al final de cuentas la cicuta, entre todas las plantas que nos rodeaban. Sólo recordaba de mi clase de Historia que fue el veneno que ingirió Sócrates para quitarse la vida. Francisco Samayoa opinaba que era el arbusto que tenía unos provocativos frutos morados, que parecían arándanos. Lo duro del descenso nos hizo al fin callarnos y concentrarnos en el trabajo. A las 8:30 llegamos al final de la cicuta, y nos dispusimos a descansar y desayunar.
Roberto anuncia el temido “trabajo extra” de los denominados “mexicanos”. Esta vez faltaron los “de Ecuador”, por lo que los “mexicanos” sosteníamos sobre nuestros hombros el peso de ser los más fuertes del grupo. Se nos requirió dejar una prenda escondida, bajar al final de la canaleta, dejar la mochila y regresar por la prenda. Una prueba difícil que culminamos con éxito, gracias al esfuerzo individual y a los gritos de aliento de todos nuestros compañeros de montaña. La canaleta es una bajada muy particular, que pueden apreciar en la fotografía. Son rocas de formas caprichosas y lisas (a veces demasiado), que se han formado a partir de la acumulación de ceniza. También, para los que aún no saben, los “mexicanos” somos el grupo de guatemaltecos que Dios mediante estaremos escalando en México a fin de año.
11:00 AM: nos reagrupamos en la playona, iniciando así el ascenso al complejo Santiaguito. Los expedicionarios nos separamos del resto del grupo y, encordados, subimos por nuestra cuenta. La tarea de escoger el peor camino posible estuvo a cargo de Julio Samayoa, pero todo es parte del entrenamiento.
En el circo conocido como El Brujo, hacemos campamento que, tal como lo había anticipado Edgar Rivera, estuvo de lo más cómodo. Una ligera y deliciosa lluvia de finales de la tarde nos sorprendió durmiendo en nuestra carpa, calientitos y haciendo tiempo para la cena. En grupos diversos se hizo la comida, compartiendo nuestras viandas y contemplando un cielo nítido, negro y estrellado. Nos dispusimos al descanso, pues sabíamos que la jornada del domingo sería larga y extenuante.
Tal como se había anticipado, nos levantamos a las 4:00 de la madrugada y nos preparamos para adentrarnos al mundo del Santiaguito en pos de alcanzar su punto más alto.
6:00 AM y ya hemos recorrido los circos y ahora escalamos las paredes musgosas y resbaladizas. Los comentarios de asombro se escuchan por doquier. Lo más común era escuchar: esto parece otro planeta. Otros especulaban que si era utilizado como pista de aterrizaje por los OVNIS, y es que la planicie de las playas es extrañamente perfecta.
Esta vez no hubo viento, lo cual permitiría escalar la pared Guatemala. Nuestro corazón latía ahora más fuerte, la adrenalina aumentaba, muy especialmente, en aquellos que padecían de temor a las alturas. Pero, previo a todo, un ligero desayuno para reponer energías y compartir con los compañeros.
Roberto prepara las cuerdas de seguridad y uno a uno empezamos a subir la pared Guatemala, con el objetivo de alcanzar el punto más alto al que es posible ascender.
La vista acá es la mejor de todas. Nos preparamos a repetir la oración del montañismo y luego a homenajear a Letty, que con esa cumbre completaba sus “37”. Ya el grupo parece más relajado. Sonrisas y alegría por doquier.
Mientras que uno por uno y con muchísimo cuidado descendían de la piedra Guatemala, el resto nos dedicamos a disfrutar la cumbre. Fue una serie interminable de sesiones fotográficas en la que todos lucieron su mejor sonrisa.
Cerca de las 9 de la mañana iniciamos el descenso.
Llegamos al campamento, desayunamos y desarmamos el campamento. Al mediodía estábamos listos para el descenso, el cual amenazaba ser la parte más dura de la travesía. Siempre se bromea con respecto al Santiaguito, la parte más dura de su descenso, es el ascenso de la canaleta y la cicuta. Es el único volcán que para subirlo, primero se baja, y viceversa. Recordemos que para llegar a Santiaguito primero se sube, se bordea y desciende parte del Volcán Santa María.
El regreso tomó entre 6 y 7 horas, por lo que alrededor de las 7:30 PM ya estábamos todos abajo, cansados pero al mismo tiempo profundamente felices por haber salido en una pieza de esta aventura, si bien con algunos somatones. La tienda del lugar tuvo un súbito aumento en ventas, hasta agotarse todo lo que era comible y bebible. Este volcán es el único en el que no importa la cantidad de líquido que lleve, nunca es suficiente. Siempre se regresa con una sed difícil de saciar.
Hubo algunas menciones honoríficas en este viaje, entre ellas el niño que hizo el regreso con unos zapatos reparados “al estilo de la montaña”, pues se le despejó la suela. Otro caso fue el jovencito hermano de Carolina, que hizo su primera cumbre en este volcán tan complicado. Los grandes ausentes: Deysi, que como sabemos está de duelo y a la que le deseamos mucha fuerza del Creador y resignación ante la pérdida de su madrecita; el grupo de Ecuador también hizo falta, son nuestro ejemplo a seguir, así que adelante, contra todas las adversidades no paren hasta alcanzar esos nevados de Ecuador; y como siempre, Edgar Rivera, la verdad hacés falta, mano, ojalá que te podás integrar pronto con nosotros.
En la montaña solo hay una ruta… hasta la cumbre!