Volcanes Tahual(1716msnm),Alzatate(2050msnm),Jumay (2176msnm)

y casi Tobon.  29 y 30 de agosto de 2009

El yelmo azul

“Despréndete de lo material, mejor aprecia los hechos y los gestos”

Cuando toca hacer una revisión del equipo para el viaje, veo la carpa y decido  doblarla bien pero noto que esta mojada, por lo que la extiendo para que se seque. Unas horas antes de que pasen por mi me llevo la primera sorpresa positiva de la jornada al esta guardando la carpa toco algo duro en forma de medialuna, casi se me salen las lagrimas de la emoción al estar casi seguro de lo que se trata, y está en el único lugar donde no busqué. Abro la cremallera de la carpa y… MI GORRA AZUL.  La reacción en inmediata, me la coloco sin importar su estado u olor.  Me siento como un caballero medieval, en pleno torneo, que recibe del escudero el yelmo para luego ir  lanza lista a enfrentarse a su destino. El día no pudo haber empezado mejor. Lavarla con cuidado será el último paso antes de guardarla.  Ahora si estoy listo para ir al viaje. Unos quizá estén desayunando ya, otros aun roncando, alguien mas tratando de armar su mochila, a mi me queda quitarme el traje y salir en un rato, asegurándome de no dejar mi precioso tesoro, la daba por perdida.

La Provincia

No mires el paisaje solamente con los ojos”

Como por arte de magia viene la tradicional parada de reabastecimiento en Barberena, luego seguimos entre conversaciones hasta llegar a la ciudad de Jutiapa, donde tenemos el tiempo necesario para disfrutar de un heladito mientras el piloto le arregla no sé qué en no sé dónde al bus. Luego de un rato de espera, un poco picados por el calor, seguimos en dirección a El Progreso el cual atravesamos en dirección de la carretera de Monjas, por cierto al pasar por cierta farmacia lamentamos no estar enfermos para parar allí a comprar algo de medicina, se miraba bastante interesante el interior del local, jajaja a un lado va quedando el Suchitán.

Miramos los alrededores, pasamos por lo que en su momento fue la laguna de Retana, ahora un valle con cultivos. Seguimos pasando el pueblo, luego dejamos la carretera para toma un camino de terracería que entre vueltas y brincos nos llevara para… para… ehhhh, para… pues, para donde se empieza a subir el Tahual, si no estoy mal la aldea tiene un nombre algo así como “la provincia”.

 Los grillos cantores

 “No olvides que cada paso  cuenta, pero no todos son recordados”

 Ya con algo de calorcito y el sol bien puesto damos unos minutos para que vengan dos muchachas de la aldea que nos acompañarán. Alguien al verlas dice: “van a subir con chancletas, uno así no llegaría a andar ni media cuadra en este terreno”. Siento un olor que siempre me ha gustado, viene de las matas que están en el suelo, al consultar con el “inge” Gálvez me dice en tono solemne: vos, es flor de muerto!,  hijuela  -me digo

Bueno, empezamos a avanzar, en el lodo seco se pueden ver algunas marcas de las herraduras de un caballo, luego nos metemos en la vereda,  entre los sembradillos, hay una como “canaleta” pequeña, entre el lodo principalmente color  “café con leche” (no vayan a preguntar cuando de leche y cuanto de café) hay algo gris en el suelo, un árbol caído que parecía estar como petrificado, me imagino que por la hora y el desvelo estoy viendo cosas. Los sonidos propios del lugar son en un momento acompañados por un par de aviones que a gran altura van en dirección como de El Salvador.

Un coro de grillos nos acompaña, seguramente los de la canción de Alux Nahual. Hay partes un poco lodosas y otras un tanto lisas y mas empinadas. Por allí se escucha a “Silver” relinchar. A ratos durante el ascenso logramos ver a lo lejos el elegante Alzatate. La sombra de la vegetación nos cubre buena parte de la subida un tanto monótona. Pasamos algunos cercos y llegamos al área donde rodeamos las primeras milpas,  salimos a un sitio un tanto mas abierto, las muchachas que nos guían suben hacia la izquierda, a una pequeña loma, a varios nos parece que la vez anterior habíamos rodeado por la derecha, pero bueeeeno.  Subamos, pues.

Pasada la parte de vegetación baja seguimos entre unos arbustos donde las espinas hacen de las suyas. El avance se torna lento. Los gritos (mas de broma que de dolor) se vuelven constantes, aunque si se nos quedarán algunos rayones especialmente en antebrazos y manos que irán protegiendo los rostros. Luego empezamos a bajar de la colinita, para ir a dar con unas milpas, cruzamos la primera sección, rodeamos un cachito la siguiente, pasamos, pasamos alambradas; luego a cruzar otro maizal ya con un poco mas de inclinación, otro cerco, otros? A la chucha, ya no pongan cercos, muchá.

Todo el avance se hace con el cuidado respectivo tratando de no quebrar las cañas de la milpa, pues entendemos que es el trabajo y sustento de alguien y debemos respetarlo. Así que seguimos en pura “navegación en milpa”, tratando de que no se nos pierdan los de adelante o de ver las huellas que quedan, las milpas tienen un tamaño así, ve; y como la mayoría de nosotros es como de este tamaño, no, así no, así ve, entonces unos pasan con mayor comodidad que otros.

Luego ya no hay maizal, pura maleza y espinitas, adelante se ve un clarito. Escuchar las voces cercanas nos confirma que estamos cerca de la cumbre. En efecto, allí nomás esta.

La cruz de madera que marca la cumbre esta uno de los pocos lugares donde hay una micro sombra, los arbustos no son tan altos. Yendo un poco más allá unos 20 metros hay un mirador desde donde se aprecian volcanes como el Suchitan. Algunos empezamos a disfrutar cuando es tiempo de actos de cumbre, el tiempo apremia, por lo del bus tendremos poco tiempo en las primeras dos cumbres para poder intentar subir de noche al Jumay.

Así que después de los actos unas fotos y vamos de regreso. A los de mayor estatura ahora se nos hace un tanto mas complicado de nuevo el avance entre el maizal, al subir la cara está mas cubierta de las hojas, también donde hay  arbustos. Pasamos los cercos, las milpas y llegamos al lugar donde esta la colina de los Lamentos (no tiene ni nombre, sí un tanate de espinas). Esta vez la rodeamos, como algunos suponíamos, pasando por el zacatal. Dora y  compañía van bromeando respecto a que no llevan frenos en la bajada. El sol ha dejado la vereda en mejor estado. Ya la calma del regreso permite observar algunas cositas como una mariposa con franjas negras y doradas, muy bella. Ya en la bajada vemos al caballo, que creo que era el que relinchaba cuando íbamos para arriba, pero nada que ver con Silver.

A causa de una escala técnica, soy de los últimos en llegar al bus,  los primero al parecer tuvieron tiempo de ir a una tienda que quedaba “hasta allá”, entonces los demás sólo nos subimos y vamos de nuevo en busca de la carretera a Monjas, Jalapa. Al oriente hay algunas nubes color “conciencia de político”.

Vamos viendo como cambia un tanto el paisaje. Si no estoy mal Carol por acá nos convida unas fresas con chocolate oh, sufrimiento el nuestro! Las aceptamos para que no se sintiera mal, que conste.

Desde el Progreso Jutiapa para acá la carretera tiene sus cosas peculiares, eso que es parte del qué hacer tan cotidiano que se necesita ser algo curioso para observarlo a la orilla está la caseta Delmy, y ahí quien de plano es la Delmy hablando con el traido (shute el otro también), la ya típica caseta “la Bendición”.  En cierto lugar por acá logramos ver propaganda de la campaña del afortunadamente ya inexistente partido MAS   “Serrano presidente” dice la propaganda; por más de 16 años ha estado perdido en ese ruinoso paredón de adobe. Las fincas con pasto color verde “guacamol” (de aguacate Hass, claro está).  El ganado pace tranquilamente, indiferente a nuestro transitar.

Así seguimos viendo como se combinan casitas coquetas con otras de adobe, y las que ya serian casi mansiones. Es curioso ver como en algunos puntos en lo que en algún momento será una residencia (ya las paredes de block a la mitad demarcan las divisiones) está aun sembrada  milpa. Llegamos al cruce donde tomamos la carretera de la carretera que, pasando por San Carlos Alzatate, Mataquescuintla y un tanatal de lugares más sale a San José Pinula; está en mal estado, están cambiando el asfalto.

La carretera corre por un cañón, cuyos bordes llegan a tener  casi los 90 grados, siendo medida, a ojo de buen cubero, por allí por los 75grados. Por ir viendo al lado derecho me pierdo algunas cosas que veremos al regreso.

En unos minutos estamos pasando por el río Chilero (Roberto de León dice que se llama Alzatate, pero yo le digo Chilero, y quien quiera saber el motivo que vaya a verlo). Pese a que el caudal está color chocolate con leche, no desluce. Las rocas basálticas han sido labradas durante miles de años por la corriente, lo que da un espectáculo aparte. Pararse en el puentecito y ver hacia abajo da vértigo, y como hoy no traje mis alas, mejor me agarro bien.

Más adelante pasamos por algunas casas, una donde cuelga de la pared un sombrero, un lazo y hasta la bolsa del mercado de la doña. Hay partes de donde se está extrayendo arena de las laderas de la montaña. Durante el recorrido hay platanares sembrados. También cerca de un puente en construcción otra casa donde una señora lavaba ropa en la pila y a la par alguien, de espaldas, se bañaba- como dijo don Cheyo - “in ball”. Conforme nos vamos acercando se ve este elegante volcán, con todo y su sombrero verde de bosque, como si usara un bombin.

Parece que Va a llover

“Na, Dios guarde! Allí no he subido yo, si ese cerro dicen que está encantado”  - me comentó hace un par de años  una persona originaria del lugar que trabajaba conmigo cuando le conté que había ido a su tierra.

Llegados a la entrada de San Carlos Alzatate, (palabra que posiblemente signifique “Garza de Rio”.  la carretera de allí en adelante (sepa cuantos kms) se mira nítida, recién asfaltada.  Nos acompañarán durante el ascenso don Santos y Elder (niño).  Al subir vamos por la calle balastrada, aunque con un tanto ya de erosión por las lluvias recientes. A un lado del  la calle va una serie de cruces color morado “penitente” colocadas a intervalos regulares, por estas dos características no pueden ser cruces de muertos. Sube a su casa una familia que lleva una bestia de carga con un tercio de leña sobre el lomo. A unos minutos de ir subiendo, vamos con Deysi, Carla y la super Sio, cuando de una casa se deja venir un chucho en actitud amenazante, quizá tentado al ver los camotes de Sio le dio hambre al animalito. Por suerte topa con la puerta del cerco de la casa.

Cruzamos a la derecha, las siembras varían un tanto el paisaje. Las milpas acá son de una altura considerable. Al rato se hace un corte a la izquierda (un tanto al este) allí logramos ver bien parte de Jutiapa y Chiquimula, donde llueve a cántaros. Por la dirección del viento nos imaginamos que el agua nos alcanzará antes del regreso.  Vamos por el terreno delimitado por un alambrado algo reciente. Algunos lo cruzamos para no pasar por la milpa, lo cual fue un error pues había siembra al ser alertados vamos siguiendo la huella hasta encontrar un punto para salirnos. Pasada esta parte entramos al bosque. Adderlí (hermanito de Gandhi) me dice este es un bosque tipo subtropical, como ese no es mi fuerte mejor me quedo callado, pero sí me cruza en la cabeza la frase “que pilas están los patojos ahora”.  Vamos subiendo poco a poco disfrutando de este frondoso bosque, siguiendo la vereda y en unos 10 minutos el grupo empieza a llegar a la cumbre. Ahora hay unas mesas de cemento entre los árboles de la cumbre, imagino que vendrán los domingos los pobladores, los restos de un árbol talado siguen guardando agua de lluvia, si brincás acá hay partes donde hace eco. De nuevo es de darse prisa, aun nos queda un volcán por subir en la jornada de hoy. En la breve reunión Gabriel brinda una interesante y emotiva alocución.

Aguas ancestrales

“viajar es mucho más que simplemente ir de aquí para allá”

Bajamos después de tomar fotos, tomamos una vereda que sale al oeste de la cumbre y se une a medio camino con la que seguimos al subir. Entre bromas, caídas y resbalones. Pasamos por unos sembradillos que según algunos eran de duraznos, según otros eran de “esto” o “lo otro” y según yo de “a saber qué”.  Marvin nos saca de la duda respecto a la vereda, algunos a mitad creíamos estar bajando en paralelo a donde subimos pero ya íbamos por esta. Don Santos me señala hacia el lugar donde vive, a lo lejos en la montaña en un lugar que creo que se llama el Matasano y se entretiene tomando fotos en especial de las patojas del grupo con su celular.  Al llegar al pueblo le pregunté por las cruces y me confirma que son de “Vía crucis”.

Tomamos de regreso hacia Monjas,  en un ratito pasaremos por donde se miran unas cataratas en la montaña, el puente sobre el río Alzatate y especialmente junto a  la entrada de la finca el Ingenio una imponente construcción, las ruinas del acueducto que data de allá por el siglo XVI, cuantos años estaría en uso mejorando las condiciones de vida de mucha gente,  con Carol y Gabriel estamos fascinados.  Luego es tiempo de cerrar las ventanas del bus, pues la lluvia ya cae fuertemente. Al no poder ver por la ventana tratamos de dormir un ratito, nos falta una buena parte del viaje todavía.

Liquido Vital

“Que no se te extinga la sed de conocimiento”

Pasamos por Jalapa, había actividad en el estadio. La ciudad estaba un tanto vacía. No hay parada esta vez, Marvín platica de un lugar donde venden tacos mexicanos, lo cual nos abre el apetito.  En unos minutos. El bus se detiene, Roberto hace la pregunta del millón, tomando en cuenta el ascenso, el cansancio y la lluvia, elegimos acampar acá abajo y mañana subir de asalto (con mochila liviana, pues).

En unos minutos ya estamos en un campito de fut, que no tiene nada que envidiarle al Maracaná, ummm quizá los graderíos le faltan. Se van abriendo las carpas, unos ayudando a otros, en fin, a los minutos estamos charlando para ver si hacemos comida todos juntos. Hay una novedad que es la carpa de Carol, se establece un perímetro de no más de dos pasos para que no la manchemos, jajajajaja (broma). Letty sale de su carpa cambiada, sin comentarios. La charla nos la interrumpe la llovizna, todos buscamos refugio. En la carpa de Popeye terminamos reuniéndonos para comer el Mono (alias Josué), el Inge Gálvez y Yo.  Alegre la comida y  la tertulia hasta que son las 09.00pm. Hora de dormir.

Gálvez me ofrece refugio en su carpa en caso la mía vuelva a hacer agua, lo cual no será necesario esta vez pues es otra e hice un artilugio para el agua. Las conversaciones en las carpas vecinas toman tiempo por lo que cuesta un cachito conciliar el sueño. Cuando ya casi estaba todo en silencio, aparecen unos borrachines que nos despiertan a varios. No se si se fueron al aburrirse o si los sacó la lluvia pues me dormí. El liquido vital tan necesario y esperado por acá baja con fuera por ratos. Felices sueños.

El anillo verde

“No te quedés con lo que te digan, buscá otras  fuentes”

Despertamos algunos antes de que las alarmas sonaran. Poco a poco vamos saliendo de las carpas. Todo esta bien, pero por precaución se decide desmontar campamento y dejar las mochilas recomendadas donde vive Rodelmiro, un joven montañista cuya casa esta junto al campo, él a la vez nos acompañará al Jumay. (Cuyo nombre quizá signifique humo o planta medicinal), se dice que tuvo actividad por allá por los principios del siglo XV.

Ya preparados para el ascenso y reunidos en el campito de fut, charlamos y hacemos una oración de inicio. Todo esto mientras el sol se levanta de su cuna en Jutiapa. Comenzamos sorteando el riachuelo cercano, luego vamos un caminito lodoso hasta donde hay unas casas (de adobe y block), allí empieza una leve subida. Pasado un cerco empieza un ascenso algo más fuerte. Entre los árboles, nos movemos en sentido norte-noroeste, en relación a donde acampáramos, vamos sobre un camellón al lado de lo que creo que es llamada la barranca de la bruja. El grupo ya se ha estirado, se hacen micro reagrupamientos en los cuales se alterna el orden en el que vamos pasando. El terreno tiene la particularidad de que donde no está tapizado de hojas, y principalmente en los sitios abiertos, suele haber un lodo un tanto chicloso.  Vamos por un borde de estos cuando empezamos un intercambio académico con Javier, respecto a la historia Mesoamericana; resulta grato siempre porque creo que no poseemos puntos de vista parcializados, eso hace que podamos irnos casi una hora de ascenso con la misma charla sin tratar de imponer ideas, más bien como dije intercambiándolas. Así llegamos al bosque que está en la ante cumbre, lugar donde usualmente se acampa. Hay unos impresionantes árboles de unos 40 metros de alto y de un grosor de varios metros; son parte del anillo verde que tiene el Jumay, pues la cumbre es de arbustos y en las faldas hay cultivos. Algunos de los árboles tienen las raíces un tanto sobre el nivel del suelo, formando cavidades entre ellas. El lugar es fresco, mucho musgo, algunas flores, orquídeas, etc.

Nos sentamos sobre el suelo húmedo, para tomar algo que llamaremos desayuno. Unas barritas de cereal, algo de queso, pan, agua gaseosa y cosas por el estilo.

De pronto y como por arte de magia, Carlos F. L. A. saca un melón. La verdad, lo tendríamos que haber subido en hombros a la cumbre, jajajaja. 100 puntos.  La próxima vez tiene que llevar cocos frescos, jajaja,  Bueno, como siempre compartimos lo que llevamos, así que nunca la pasamos mal y una tajada de la fruta resulta de lo mas refrescante.

Al rato vamos a la cumbre al noreste de donde  estábamos. Al llegar dos personas llevan flores, Deysi en el pelo y Gabriel también lleva una…  pero en la solapa,  no crean, “l`elegancia ante todo”.

Los fantasmas del pasado y el Sombrerón.

“Un pueblo sin mitos ni leyendas resulta insípido”

Aunque esta vez tenemos más tiempo que ayer para permanecer en las cumbres, tenemos un tanto de apremio para ir al siguiente objetivo, así que no nos dilatamos mucho. Unos metros antes de la cumbre hay una buena vista al valle, en el recorrido hacia abajo se ve la laguna de “los Achiotl”. Pasamos por el bosque  algo rápido y así seguimos recorriendo buena parte del camino. Charlamos con Letty sobre diversos temas, entre ellos los planes y la forma de ver el montañismo. 

Antes de llegar al bosque de en medio vamos con también con Erick, Javier y otros más. Empezamos charlando sobre Internet y las relaciones a través de la misma, pasando por curiosas anécdotas de “amores perdidos”, de un  viaje al mundial de fut que hiciera por casualidad Erick y los helados a los que tendrá que invitar  jajaja

Así llegamos al primer cerco que pasamos al subir. Un breve reagrupamiento. Al llegar a las casas vemos como una vaca se mete entre nosotros y su chivo, en actitud defensiva, puro instinto maternal. Luego una sorpresa, Roberto de León llama a unos niños del lugar y les entrega unas fotos que les tomara unos días antes en el reconocimiento de ruta que es característico de K`ashem, los niños no caben de la alegría.

Damos unos pasos más y empezamos a bailar con saltamontes. Por miles brincaban en el camino, de cuerpo verde y cabeza colorada. Cruzamos de nuevo el riachuelo y vamos a la casa de Rodelmiro a agradecer el favor y recoger las mochilas. Luego nos encaminamos al bus. Antes de salir recuerdo que hace un par de años, al bajar sedientos de acá apareció de la nada un señor que traía puesto un inmenso sombrero (creo que tenía escrito JALAPA) era la imagen de El Sombrerón, pero en lugar de guitarra traía una su carretilla de helados, con los cuales nos refrescamos. Fue buen negocio para él. Hoy es sólo otro fantasma en esta carretera.

Nos vamos, tenemos que llegar al Tobon, apúrense, muchá, subamos las mochilas, queremos ir a conocerlo vénganse todos!

La alameda y las montañas bellas.

“Cada lugar es otro mundo”

Avanzamos un poco en dirección opuesta a la ciudad de Jalapa y nos adentramos en el camino de terracería hacia la derecha va bordeando el Jumay,  todos con la emoción de ir a conocer no sólo una nueva cumbre, sino también compartir con los lugareños según se pueda. El camino va subiendo entre sembradillos muy diversos, algunas casas y pueblos, el bus a veces pierde fuerza en la cuesta. Una de las partes más preciosas fue cuando llegamos a un plan donde a cada costado del camino había una fila de árboles, como una alameda. En un campo de fut el infaltable partido de domingo a mediodía. Realmente da mas gusto a veces ver un juego en un lugar así que en un estadio, es mas puro.

Estamos casi a la altura de las montañas de enfrente, lo que parece ser el grueso de la sierra de las Minas a lo lejos en tono azul. Te sentís como en el cielo. Esperaba ver un paisaje más árido, por la información que se maneja en la capital, al menos en estas partes los sembradillos no se miran tan mal. Las tonalidades verdes son un espectáculo. Esperemos que en esta parte de Jalapa no estén pasando las penas que en otros lugares –pienso…

De pronto el pequeño volcán Tobon. Verlo por primera vez en vivo es emocionante, pequeño con una forma molar. Nosotros amamos la naturaleza y hemos tenido la dicha de ver cosas tan lindas como esta. Tiene una buena parte de bosque y es algo escarpado de este lado, me imagino que la vereda bordeará buscando algo más transitable.  Primero iremos al pueblo para comprar algo de agua y luego volver a subirlo.

Lavacocos

“Los pueblos no necesitan revolución, lo que nos urge es evolución”

Entramos a la aldea Tobon, San Pedro Pinula, Jalapa. Justo donde paró el bus había a un costado una galera donde había una buena cantidad de hombres con machete. Al empezar a bajar del bus empezamos a escuchar palabras agresivas. Creo que muchos supusimos que serían jornaleros esperando bus. Así que fuimos a la tienda. Otros se quedaron arriba. Curiosamente noté la falta de mujeres y niños en el área cerca de donde nos estacionamos. En la casa junto a la tienda si había.

Algunos regresamos al bus, sin saber que:

-          Alguien le trató de tocar el pelo a una de nuestras compañeras por una de las ventanas del bus, 

-          otro de nosotros intentó charlar con uno de los presentes pero recibió insultos por respuesta.

-          Algunos gritaban “váyanse gringos”

-          Entre otros comportamientos lamentables

Cuando ya estábamos todos arriba, el bus arrancó y 6 jóvenes, con machetes se subieron  a las escaleras y al menos dos se subieron al techo, entre los gritos de los demás. El bus se detuvo y alguien fue a solicitarle que se bajaran, lo cual hicieron momentáneamente sin dejar su actitud agresiva. Al continuar, solo 4 lograron subirse de nuevo en las escaleras. Y allí se fueron profiriendo insultos. Los que podría haber parecido un grupo de jóvenes que necesitaban jalón empezaba a parecerse al comportamiento de quien cobardemente se esconde entre una turba. Paramos un tanto antes del inicio de la vereda de ascenso, para caminar desde allí y ver la actitud de los 4 jóvenes. Empezamos a caminar y venían unos metros detrás, siempre hablando patanerías.

Al llegar al inicio de la vereda se decidió hablar con ellos. Alguien les indicó el motivo de nuestra presencia y que no estábamos buscando problemas,  que era una actividad deportiva.

Las respuestas fue de que habían sido enviados para asegurarse que no fuéramos mineros, que no lleváramos “una cajita” para poner en el suelo y ver si había oro, que para ascender el volcán y andar por allí se tenía que hablar primero con el COCODE y luego reunir a toda la comunidad para ver si autorizaban. De los cuatro dos permanecían callados unos metros atrás, de los otros uno con actitud muy belicosa y otro demasiado condescendiente como para creerle. Decidimos que no valía la pena subir, arriesgar la vida de mujeres y niños, como la propia. Toda vez subiéramos correríamos el riesgo de ser agredidos por estos potenciales delincuentes o encontrarnos al bajar con una turba. Nos arriesgaríamos a un asalto o agresión en masa.

Nos fuimos al bus, mientras los 4 jóvenes subieron a las milpas por donde pasa la vereda siempre profiriendo insultos, algunos de los compañeros dicen haber visto más gente tratándose de esconder entre las milpas. Fue una suerte haber entrado primero al pueblo, pues de no haber sido así  quizá al bajar nos habríamos encontrado con alguna fea sorpresa,  y como demostrar que habíamos colocado ningún tipo de cajita en el suelo, pues la gente es tan inocente de creerse esas charadas.

Este es el mismo tipo de actitud que algunas organizaciones pseudos populares, pseudos campesinas  y otras eco histéricas, les inculcan a los que normalmente son amables campesinos, con la falsa idea de que están defendiendo sus tesoros naturales de “malévolos mineros”; se aprovechan de la inocencia de las personas como parte de bien definidas agendas políticas que a los líderes les representan buenos ingresos, a cambio de mantener aislados, en la ignorancia y como fuerza de choque a las comunidades. La actitud racista y xenofóbica es similar en algunos pueblos del interior donde estos grupos han logrado echar raíces. En ciertos puntos del occidente si no sos del lugar te dicen “europeo” despectivamente, en oriente la palabra  cambia a “gringo”, por lo demás el discurso es el mismo.

Imaginémonos lo ridículo que sería si fuera alguien de algún pueblo y para ingresar o para transitar por una ciudad tuviera que esperar que se juntaran  a todos los barrios o colonias para ver si lo dejan pasar, so riesgo de que si la respuesta es negativa tuviera la posibilidad de salir agredido. Pero es lo que le meten en la cabeza a la gente. En la época en que hay satélites que encuentran petróleo a kilómetros bajo el lecho del mar y minerales a buena profundidad, pensar que un grupo de montañistas (hombres, mujeres y niños) llevan  “la cajita” que va a detectar oro sólo demuestra una profunda ignorancia.

Por que no les dirán los líderes lavacocos a los pobladores que, atrayendo turismo, pueden tener formas alternativas de ingresos económicos; especialmente  en momentos difíciles como el actual en muchos lugares de Jalapa por el invierno irregular. A la vez que al declarar las montañas como AREAS PROTEGIDAS (al menos a nivel municipal) y darlas a conocer estarían a salvo de ser utilizadas para la minería, si en verdad eso es lo que les preocupa.

Claro que nunca les dirán a las personas que los machetes, la gasolina, las laminas de los techos, los celulares (al menos uno de los 4 jóvenes cargaba), los vehículos,  y muchas otras cosas de su uso cotidiano se fabrican utilizando productos de minería, porque no hay árboles de machete, de camioneta o celulares. El problema no reside en la minería, sino en el tipo de minería del que hablemos.

Por supuesto que no lo van a hacer, a estos líderes politiqueros lo que les interesa es mantener a sus comunidades sumidas en la pobreza e ignorancia para poderlos utilizar a su sabor y antojo. REALMENTE NO LES INTERESA NI LA VIDA NI EL DESARROLLO DE LAS PERSONAS.

Se supone que los COCODE son comités comunitarios de desarrollo, pero a nosotros en Tobon, San Pedro Pinula, Jalapa más pareciera habernos recibido el comité comunitario de DELINCUENTES. La actividad era pública, por lo que hay probabilidad de que lo que pasó no sea casualidad, combinando esto con lo que dijeron los jóvenes respecto a que “habían sido enviados”, la ausencia de mujeres y niños en el lugar y el que lo actuado por los jóvenes haya sido a cara descubierta como estando seguros que actuaran como actuaran tenían respaldo, me deja muchas dudas.

Algún día las comunidades entenderán que al aislarse por sus actitudes violentas lo único que hacen es brindarles la facilidad a estos “lideres” para recibir sobornos de las compañías contra las que dicen luchar.

Sé muy bien que en Tobon existe gente inteligente, y su obligación es la de oponerse a los grupos que promuevan cosas que rayan en la ignorancia y les impiden el desarrollo.

Jalapa tiene muchísima historia, lugares preciosos y su gente se distingue por su honradez y  laboriosidad, no es correcto que en algunos lugares dejen guiar por gente mentirosa, irracional  y desalmada. Promuevan el verdadero desarrollo, el turismo es una excelente opción, hagan gala de la amabilidad de los muchos buenos jalapanecos que he tenido el gusto de conocer.

Protejan sus bellezas naturales de la manera correcta. Vean que la acción de los cocodes sea en beneficio verdadero de las comunidades y no sólo de los líderes.

Recargar baterías.

“Sos importante, no necesitas que te lo digan.  Aprendé de la vida. ”

Regresamos por el mismo camino. Disfrutando del paisaje, aunque un tanto molestos pero lamentablemente no podemos hacer mucho para que otras personas razonen. De nuevo ver las reses en los campos, esos bellos cultivos, la gente en el campo de fut; el Jumay, así grandote y hermoso desde el lado opuesto a como lo conocíamos. Recordando la gentileza de la gente en la “Provincia” y las dos señoritas que nos acompañaron al Tahual, a Santos y Elder,  la calidez humana de los pobladores de San Carlos Alzatate, la bondad de Rodelmiro y su familia. TANTAS COSAS GRATAS QUE RECORDAR DE JALAPA, LA MORENA CLIMATOLOGICA DE ORIENTE..

Paramos en una gasolinera a comer algo y hacer la entrega de diplomas, pensando Ya en las próximas aventuras en la que tengamos el gusto de compartir.

Termina acá la serie de relatos de Cazacumbres un bello proyecto de 1 mes (fines de semana) para visitar las bellezas volcánicas, algunas comunidades y en especial algunos de los bellos departamentos del oriente de mi bella Guatemala.

En la montaña sólo hay una ruta, HASTA LA CUMBRE!