Sierra de Los Cuchumatanes 4, 5 y 6/12/2009

Todo empezó en el punto de reunión en Tikal Futura. Después de todos los preparativos partimos rumbo a los Cuchumatanes a eso de las 10pm, del día viernes. Todo transcurría con normalidad hasta que el bus tuvo un desperfecto mecánico y nos dejó varados unos kilómetros antes de llegar a San Lucas. Solo un pequeño obstáculo antes de llegar a nuestro destino. Como buenos montañistas, los organizadores no se dejaron amilanar ante un pequeño incidente como este y rápidamente teníamos el bus de repuesto listo para continuar.
Fue un viaje largo y cansado, si bien es cierto pasé semiinconsciente la mayor parte del camino, no logré descansar. Después de aproximadamente 7 horas de viaje llegamos al Restaurante Los Cuchumatanes, en donde desayunamos. Una vez desayunados continuamos con nuestro viaje.
A eso de las 8am del sábado llegamos a una aldea llamada Chaman, el punto de inicio de la caminata. El clima fue muy benevolente con nosotros. No había un frío extremo. Hicimos una oración e iniciamos la actividad. Caminamos alrededor de dos horas, entre descansos y sesiones fotográficas, y llegamos a las grandes rocas, en donde nos salimos del camino principal e iniciamos la parte mas dura del ascenso. Transcurrido un tiempo, llegamos a una loma, la cual estaba enfrente de la cumbre. Aun faltaba el último esfuerzo, que significaba bajar a un valle que teníamos enfrente y volver a subir, aproximadamente unos 500m para llegar a la cumbre.
El recorrido de esta expedición no era muy exigente viéndolo desde el punto de vista topográfico, pero cabe resaltar que hacer todo el recorrido por arriba de los 3500msnm, lo hace un verdadero reto. En lo personal, todo iba muy bien, cuando me dio lo que se le conoce como “mal de montaña”. Afortunadamente fue en la más leve de sus manifestaciones y solamente me dio dolor de cabeza y un poco de náusea, por lo que pude continuar con la travesía con normalidad, aunque con un poco de incomodidad.
Estábamos llegando a la cumbre aproximadamente a las 2pm, en donde almorzamos, hicimos los respectivos actos de cumbre (oración, fotos, anécdotas) y luego proseguimos hacia el área de campamento. En este punto ya me era un poco difícil continuar debido a que se me había empeorado el malestar, aunque pude seguir de manera normal, aunque atrasándome un poco de vez en cuando.
Llegamos al área de campamento como a las 3:30pm, en donde armamos las carpas rápidamente y descansamos. De aquí en adelante no puedo decir que pasó hasta las 6am del día siguiente, ya que debido al desvelo de la noche anterior y al esfuerzo de ese día quede sumido en un profundo sueño y ya no supe nada del mundo…
El domingo amanecí restaurado. El malestar había desaparecido completamente y mis fuerzas estaban renovadas. Salí a caminar y vi a los Mexicanos (así le llamamos al grupo que entrena para ir a los nevados Mexicanos este año y espero estar entre ellos el próximo año) hacer entrenamiento aeróbico en donde debería estar la laguna, pero que ahora estaba seca. Después fui a la fogata para calentarme un poco y desayunar. Durante este tiempo sostuve una plática bastante agradable con unos compañeros, quienes me cayeron muy bien. Después levantamos el campamento y bajamos a la “laguna”, en donde jugamos un partido de fútbol. Estuvo bastante cansado, correr 20 metros era casi como correr 100 a la altura de la capital, pero fue una experiencia increíble.
Luego preparamos nuestras cosas y emprendimos el camino de regreso, el cual fue bastante agradable y sin contratiempos. Llegamos a las grandes piedras, en donde hicimos una sesión fotográfica y continuamos hacia Chaman. Allí abordamos el bus e iniciamos el recorrido a casa, no sin antes parar en el Mirador, tomar unas fotos y escuchar la declamación de unos niños del lugar.
Esto es todo por ahora y me despido con el lema de K’ashem:
“En la montaña solo hay una ruta, hasta la cumbre!”