Volcanes Chicabal y Siete Orejas 17-18/01/2009
Cuando se está iniciando en el montañismo no se tiene idea de que es lo que se espera en un ascenso mas… como siempre el punto de encuentro Tikal Futura y la emoción de lo desconocido, con los ánimos que desde ya nos dan los guías y dispuestos a conquistar otra cumbre más.
San Martín Sacatepéquez o San Martín Chile Verde es una Población de origen Mam ubicada al norte del Volcán Chicabal. El pueblo fue abandonado por un tiempo, por sus habitantes durante la erupción del Volcán Santa María en 1902 pero hoy es una población que nos recibe sin recelo y los tenderos preguntan que haremos y si subiremos de asalto o nos quedaremos a pernoctar y nos dan ánimos también para conquistar la cumbre, en este precioso lugar no sé decirles si fue desayuno o almuerzo o “cenadesayunoalmuerzo” pero comimos algo, esa es la emoción del montañismo al estilo K’ashem y el punto de salida las canchas de básquet bol del parque central de la localidad, las recomendaciones y lo que me emociona cada vez que lo recuerdo la oración de ascenso, porque todos sin excepción la hacemos y allí nos volvemos uno en toda nuestra diversidad de pensamientos, al igual que la oración de cumbre.
Iniciamos el recorrido para salir de la población y paulatinamente ir sintiendo el sabor de la montaña es impresionante ver como se reduce a cada paso el sendero hasta la cumbre comenzando desde una calle pavimentada y en cada paso ir buscando la cumbre, era un grupo grande y de diversas edades así que estábamos muy animados, iniciamos el ascenso a una montaña que no era precisamente la del volcán Chicabal luego descendimos y encontramos una calle de terracería que nos condujo a la Reserva del parque volcán Chicabal donde nos dieron indicaciones e iniciar ahora si el ascenso al volcán propiamente después de pagar una cuota de ingreso.
Como toda cumbre con k’ashem uno espera exigencia física y allí no fue la excepción aunque animaba la caminata una familia completa que en este momento no recuerdo los nombres pero toda la familia se aventuro e hizo cumbre, creo que todos íbamos sin preocupación, aunque si siempre haciendo nuestro máximo esfuerzo pues tenemos la seguridad y el respaldo de los guías que siempre están atentos a lo que a uno le sucede, pero lo que siempre resaltare es que sin ser guía y aun sin conocernos de cerca, cualquier hermano de montaña se acerca a preguntar si estas bien si vas bien y darle ánimos a uno y eso es lo mejor que un ser humano puede experimentar la solidaridad.
Un bosque húmedo y agradable es complemento perfecto para los amantes de la naturaleza, ya cuando uno siente el cansancio acentuado en el cuerpo, se recupera fuerzas con los reagrupamientos y a seguir conquistando la cumbre. Después de un reagrupamiento iniciamos un leve descenso y nuestro ojos reflejaron un verde único y místico aunque inmediatamente fue cubierto por una neblina, por lo que nos habían dicho ese seria el punto de referencia para hacer el campamento y eso nos animo mucho mas, ya habíamos llegado a la orilla del cráter y ahora estábamos literalmente dentro del volcán, pues este es uno de los dos volcanes de Guatemala con una laguna en su cráter y comenzamos a descender hasta llegar a la orilla de la laguna que lleva el mismo nombre del volcán, con las indicaciones en mente y con el guía señalando el punto donde haríamos el campamento, no se puede mas que admirar la belleza de la laguna y dejarse acariciar por la neblina que a ratos se hacia presente, se armo el campamento y empezamos a buscar leña para hacer la fogata K’ashem y prepararnos para hacer una caminata nocturna alrededor de la laguna; como guinda en un pastel, una estrella se reflejaba en el espejo oscuro del lago mi corto entender en las cuestiones celestiales me hace pensar que era Venus, haciendo una noche inolvidable terminamos el recorrido satisfechos de la jornada del día.
Al día siguiente un grupo se levanto temprano y se dispusieron a conquistar otra cumbre la del 7 orejas unos mas modestos nos quedamos a descansar y desayunar a la orilla de la laguna lo cual también valió la pena pues escuchamos los relatos del guía mayor Don Rober, Roberto o Don Roberto, como lo conozcan, en estas líneas seria largo contar los relatos así que si los quieren oír tendrá que ser de la boca de él, allá a la orilla del lago, yo, yo si iré nuevamente a escucharlas.
Después de desayunar y asolearnos un poco a la orilla de la laguna iniciamos el camino de regreso pero no es tan así de simple, de nuevo hicimos un recorrido por la orilla de la laguna y si fue hermoso de noche de día, genial, con la neblina concentrándose a ratos en el centro de la laguna y a ratos dispersándose, contemplando con mucho respeto los altares donde las personas que profesan la religión maya realizan sus rituales adornado con flores naturales que crecen a la orilla de la laguna, indescriptible sencillamente, terminado el recorrido iniciamos el ascenso a la cumbre del Chicabal, si, así como lo lee, no me equivoque, porque la cumbre es siempre la parte mas alta así que a alcanzar la cumbre, una infinidad de gradas fue el cierre perfecto, al final no se cuantas gradas eran, otro motivo para ir nuevamente y contarlas, nos condujeron al mirador que en ese momento se cubrió de neblina algunos logramos hacer un par de fotos y seguimos hasta la cumbre, después de compartir unas palabras, la oración de cumbre, la foto de cumbre y de regreso, satisfechos de una cumbre mas con un sabor de boca que me dice que debo regresar…
En la montaña solo hay una ruta….hasta la cumbre!