Volcán Cerro Quemado              20, 21 y 22/11/2009

Como de costumbre, el día viernes 20 nos reunimos en Tikal Futura, esta vez un grupo menos numeroso pero sin duda alguna, más unido. El viaje a Cantón Chicuá fue rápido y llegamos en el pleno frío de la madrugada.

Después de un pestañazo y con los primeros rayos del sol, empezamos a bajar del bus para ir preparando el equipo para las actividades del día.

Una Roca de Adrenalina

Empezamos la caminata hacía la roca en medio de un ambiente místico propio de la región, un tanto por la neblina que se desliza por el valle de Almolonga y otro tanto por las extrañas plegarias y gritos que los habitantes utilizan como rituales.

Llegando a la Pared, tuvimos las indicaciones necesarias para emprender cada actividad y con cuerdas sobre hombros, se formo un equipo para asegurar la ejecución de las distintas disciplinas. Algunos metros arriba la cosa se complica, por una delgada cornisa camina seguro y precautorio nuestro entrenador Roberto, a quien le acompaña José Carlos y Oscar Morales, el resto del equipo nos quedamos asegurando con el resto de cuerdas y “Retazos”.

Después de haber colocado la cuerda, se inicia la jornada con el primer descenso a Rappel que para mi sorpresa, tendría el privilegio de iniciarla. El resto del equipo fue bajando y posteriormente se preparaba el terreno para dar lugar a la escalada.

Lamentablemente mientras se trabajaba con el aseguramiento de cuerdas, el compañero Uriel sufrió una caída desde una piedra a un costado de la pared, para quienes lo presenciamos fue bastante fuerte, sin embargo no se tuvieron consecuencias graves.

Después de brindar la atención al compañero se llamaron a los bomberos quienes acudieron en la brevedad posible y tuvieron que llevarlo al hospital de la región con la compañía de dos de nuestros amigos.

El ambiente volvió a la calma al iniciar las escaladas, que uno a uno fueron haciendo hasta lograr el “TOP”, que para algunos fue el bendito Pinito que tanto ayudaba a sujetarse.

Casi al filo del medio día se continuo con el Rappel en donde muchos probaron su valor con el estilo Australiano, felicitaciones para ellos por el coraje mostrado!

La jornada fue bastante satisfactoria y cuando el frió empezó a pegar fuerte volvimos al  pueblo para levantar el ansiado campamento en donde nos encontramos con el compañero Uriel quien ya se encontraba sano y salvo, dispuesto a seguir compartiendo con todo el equipo K’ashem.

Levantado el campamento en un área muy confortable algunos decidimos elaborar una deliciosa cena, en la que compartimos los alimentos, bromas y sobre todo la fraternidad propia de los montañistas. Cabe mencionar que la protagonista de la cena fue Carolina Arriola quien con su delicioso Té deleito a todos los compañeros.

La Cumbre de los 20

La madrugada del domingo me despertó a tempranas horas, no estoy seguro si fueron los ronquidos de Villatoro o los cuchicheos de algunos compañeros madrugadores, en fin, a despertarse, levantar campamento y preparar el asalto a la cumbre.

Con la noticia que Roberto se encontraba indispuesto de salud, iniciamos la caminata con la ayuda de nuestros guías Villatoro, Raúl, Carolina y Miriam. El grupo fue bastante compacto y avanzamos entre roca y escalda, pasando por la extraordinaria Muela, un interesante lugar para recordar con las merecidas fotos.

Después de atravesar el mar de lava (que parece interminable) y el merecido desayuno en la “Isla” (dos pinitos y algo de grama en medio de pura lava petrificada) llegamos a un bosque muy singular en donde empezamos la reventada para la cumbre.

Al llegar a la entrada de la Chimenea, se colocaron las cuerdas necesarias para hacer un ascenso seguro y uno a uno fue pasando por aquel emocionante túnel.

Inmediatamente al salir de la cueva llegamos a la Cumbre, una impresionante vista del Altiplano Guatemalteco en donde se ven relieves tan llamativos como el del Volcán Tacaná y Tajumulco o bien la pujante Ciudad de Quetzaltenango.

Un merecido almuerzo, animo al grupo nuevamente, aunque aprovechando el buen tiempo de ascenso y las condiciones en que estábamos decidimos hacer una pequeña siesta, si, así es, una siesta en la cumbre. A la una y un minuto nos levantamos para la foto de cumbre y empezamos el descenso, nuevamente la famosa Chimenea pero esta vez por el camino que conduce por el bosque.

El descenso fue bastante ligero y entretenido, entre bromas e historias. El grupo de los 20 hicimos el descenso de una forma tan unida, que realmente se refleja el compromiso de trabajar como equipo.

Casi llegando al bus, los expedicionarios a México hicimos nuestra entrada muy singular con una carrera de montaña, al llegar a la meta Roberto muy entusiasta nos esperaba para el feliz retorno a Guatemala.

Arrancamos de regreso y con una pequeña parada en los Encuentros para una refacción y la entrega del Diploma, ya el resto se lo saben.

Y una vez más la cumbre se obtuvo, con el esfuerzo, compromiso y entrega de cada uno que hizo del viaje toda una aventura. Feliz cumbre muchá! Y nos vemos para la próxima!!!

En la montaña solo hay una ruta….hasta la cumbre!