Grutas de Bombil Pek, Jul Ik y Rey Marcos 5,6 y 7/6/2009
Mi primera incursión en grutas, estaba con la expectativa de cómo serian, desde una semana antes ví fotos, preguntando a los que ya habían ido, que tanto había que caminar? , Como estaba el asunto del hoyito por donde se entra a Bombil Pek?, ¿que tan alto estaba el rappel?, Dónde se acampa?, bueno metí en la mochila mas comida que de costumbre, incluso lleve estufa y espere el dia.
Como en cada actividad el punto de reunión fue en Tikal Futura 9:00 PM, y en esta ocasión veo que todos los que iríamos estábamos temprano. Como siempre caras conocidas y caras nuevas, nos llegaron a despedir Waleska (Lawa), Pablo, Gabriel, Omar quienes irían a otra excursión, la parranda que armo Maite.
Ya en el bus, me di cuenta que éramos pocos (14 en total), grupo pequeño pero con mucho animo como pude ver mas adelante. Roberto nos explico el itinerario del viaje, y salimos a eso de la 10:00PM hacia Chisec, tratando de dormir en el bus, entre tanta curva, guardando el equilibrio para no caer al suelo, durante el camino tuvimos una parada en una gasolinera para estirarnos un poquito, y continuar el viaje. Calculo que llegamos a eso de las 4AM del sábado. Y a seguir durmiendo otro poco ya sin movimiento, pero a las 5AM empiezan a sonar las alarmas de todo mundo, teléfonos, relojes, así que nos enteramos a que hora se levanta diariamente cada quien.
A las 6AM arreglamos los asuntos del desayuno, unos llevábamos algo que comer, otros fueron a buscar algún comedor, o algo en el parque de Chisec. Que por cierto poco a poco se fue llenando de gente, con sus trajes típicos y empezó a sonar la música de marimba, un cuadro muy bonito y muy guatemalteco, desde ahí empezaron a grabarse las estampas que uno aventurero esta buscando.
Poco antes de salir hacia Bombil Pek (Piedra Pintada), cayó una lluvia que parecía el inicio de un aguacero, pero poco a poco fue apaciguándose hasta dejar un cielo totalmente despejado. 20 minutos después de salir de Chisec, llegamos a lo que seria el inicio de la primera parte de la aventura, acá arreglamos nuestra mochila de asalto, nos pusimos los cascos que nos alquilaron y salimos, una caminata corta, un poco soleado, pero no fatigante. Durante la caminata pasamos junto a la entrada de Jul-ik, la cual seria la siguiente cueva a explorar al regreso.
Cuando llegamos al punto donde Roberto dice “los que harán rappel por aquí, y los que no por ese otro camino”, nadie se fue por “el otro camino”. Empiezan los nervios para algunos, la resignación para otros, Deysi da una pequeña charla y demostración de cómo se hacer rappel, he inicia el descenso para darle valor al grupo. Luego uno a uno empezaban a decender los 70mts de rappel, a pesar de ser pequeño el grupo los que estábamos de último sentimos que se tardo una eternidad en llegar nuestro turno. Es impresionante luego de iniciar el descenso, detenerse a la mitad del recorrido, ver desde otro ángulo la entrada a la gruta, ver desde arriba a los que ya bajaron, sentir el aire de ese bosque, el vacio bajo los pies, realmente se siente uno como explorador.
Ya todos abajo, y luego de contar cada quien lo que sintió durante el descenso, llegamos a la entrada de la cueva “El útero”, un hoyito que uno dice “¿como p… voy a caber ahí?”, pero con un poco de maña y fuerza hasta el mas grande del grupo logro entrar. Dentro de la cueva una gran cantidad de estalactitas y estalagmitas, al golpear alguna por accidente, escuchamos que suenan como tecla marimba, llegamos a otra entrada no mucho mayor que “El Utero”, al pasar, nos encontramos en una cornisa a la orilla un gran pozo, acá estábamos 4 personas, Suzana, Aida, Roberto y yo, en esta sala encontramos dos figuras rupestres, pequeñas una de un mono y otra de un tigre, a mi parecer no tan impresionantes en comparación de la cueva y del gran pozo que teníamos delante. Salimos los cuatro de esta sala y ya iban otros através del agujerito. La salida de la cueva fue mas sencilla, ya no había nervios de quedarse trabado en esos hoyos, y todos salimos sin complicaciones.
Salimos de la cueva luego de subir una escalera que han construido para los aburridos que no desean descender en rappel.
Ahora nos tocaba entrar a la siguiente cueva, Jul-ik (cueva del viento), la cual pasamos de largo al principio, al inicio de esta cueva se encuentra una abertura en el techo y un gran montículo de tierra en el suelo, el guía nos indico que fue provocado por una vaca que pasaba en el camino y cayo dentro de la cueva, según dicen aun hay algunos huesos de la pobre vaca, en esta primera sección de la cueva, el suelo de la cueva es chicloso si uno no llevan bien amarrados los zapatos de seguro se quedan pegados al suelo. Durante el recorrido de esta cueva encontramos algunos cangrejos que se escondían al sentir la presencia de los extraños, también el guía nos mostró un tipo de estalactita llamado “gelactita”, la cual es como una estalactita pero rodeada como de flores de cera, una formación muy curiosa El recorrido de esta cueva duro poco más de 30 minutos.
Al salir nos dirigimos al bus, y a comer algo, ya que es la 1:00 PM y algunos estómagos ya estaban protestando, otros aprovecharon para lavar el lodo de zapatos y ropa en un río cercano, y a la 1:30PM salimos rumbo a San Juan Chamelco.
Luego de casi dos horas y media de camino pasamos por Cobán y llegamos a San Juan Chamelco, donde aprovechamos a estirar las piernas, unas gaseosas, unos helados y estábamos listos para llegar a las grutas del Rey Marcos y al balneario Cecilinda que se encuentran en el mismo lugar, este sábado seria nuestro lugar campamento.
Decidimos terminar el recorrido de las grutas de una vez, sin bajar las cosas del bus, fuimos directamente a cancelar la entrada de las Grutas del Rey Marcos, nos probamos las botas de hule hasta las rodillas y los cascos con su lámpara, así que todos parecíamos “Bob el Contructor”, unas fotos antes del entrar a las grutas, he iniciamos el recorrido, una entrada pequeña, que si no fuera por los cascos nuestras cabezas hubieran sufrido mucho, la gruta se ensancho mas adelante he íbamos caminando a la par de un río, hasta llegar a la sala mayor, donde vimos algunas estalactitas y estalagmitas con diversas formas “La torre de pizza”, “Las torres gemelas”, “Los reyes magos”, y otras que no recuerdo, este era el final de nuestro recorrido, el fin de nuestra exploración de grutas, nos colocamos en circulo, y cada quien expreso lo que vivió durante esta excusión, algunos que nunca pensaron que podían decender de 70 metros en rappel, algunos que pensábamos que nos quedaríamos trabados de por vida en “El útero”, y muchos comentarios mas, se hizo otra ceremonia en el interior de esta gruta pero no la contare para que el que vaya en la próxima excursión la viva y sienta la energía de la cueva.
Salimos de la cueva, y fuimos a preparar directamente el campamento, después de un baño cenamos, y tal como dije al principio el que fuera un grupo pequeño hizo que la convivencia fuera de lo mejor, luego de las sopas y el té, la sobremesa fueron las historias de miedo, que provoco que los mas miedosos interrumpieran las historias con chistes para espantar el miedo o que se pegaran mas al circulo que habíamos formado (no menciono nombres para proteger la valentía de algunos), un perro nos metió un susto al ladrarle al aire, una lata de melocotones que Roberto no dejaba que fuera abierta, fue una cena muy buena.
Al siguiente día preparamos el desayuno, que por la cantidad de comida parecían los tres tiempos juntos, y luego un concurso de chistes donde el premio resultaron ser: los melocotones que no se dejaban comer la noche anterior. Antes de irnos unos decidimos irnos a meter al río del balneario, muy refrescante, unas fotos, unas carreras en el río, saltar desde un puente al río, y al bus de regreso a la capital.
En resumen un viaje distinto a los que he realizado, sin cansancio físico, pero con las mismas imágenes y con buenos amigos como los que encuentra uno en la montaña y que quedan para siempre.